
Intenté explicar esto en terapia. No puedo escribir, le dije hace algunas semanas. Cuando tengo esos momentos de pensamientos aleatorios y deseos incontenibles acerca de todo dentro de mí, paso por una etapa de bloqueo.
«Pones canciones tristes para sentirte mejor», cantaba Cerati. Creo que necesitamos sentirnos comprendidos, menos solos, menos locos, menos desolados. Intenté explicar en terapia lo que me sucede con la música, lo que me impulsa a acercarme a ella con tanta desesperación y, realmente, lo que me hace sentir cobijado en ella.
Esas canciones triste me enseñaron a sentir, a llorar, a apasionarme y me ayudaron a entender. Esas canciones logran darle forma, expresar y transmitir lo que no soy capaz de expresar por mi cuenta.
Ahora siento que no siento. Parece como si me hubiera enfriado y toda la sensibilidad, que me rodeaba y abrumaba en tanto, se cubriera por una gruesa capa de hielo. Como si, otra vez, hubiera llegado al límite de mi cuota de lágrimas por llorar y me hubiera quedado con esa superficie rugosa pesada y molesta.
Decidí regresar a la música porque me recuerda quién fui, me recuerda que bajo esa capa de hielo siento, sí sé sentir. En cuanto suenan esos primeros acordes, en cuanto la voz comienza a formar las letras y estrofas, se van instalando en mi interior y me activan, me hacen sentir…sentir viva.
La verdad, todavía me cuesta sentirme completamente viva sin recurrir a la música, a los conciertos. A veces, me han recordado que durante los conciertos tiendo a llorar inconsolablemente; esa parte no se ha ido.
Parte de mí han muerto, parte de mi mueren cuando pierdo a una persona. Hay una canción que dice que cada pérdida es un aprendizaje, cada pérdida revela una pieza faltante. Hay días en los cuales sin esas partes que desaparecieron me es difícil explicarme, no puedo reconocerme y, solamente regresan cuando tengo la oportunidad de escuchar la música en vivo, es como si me recordaran vivir.
A pesar de todo lo que ha pasado, la existencia me sigue pareciendo absurda y contradictoria. No hace sentido, nada de esto puede que tenga sentido, ¿cómo puedo explicarlo? Existir requiere de esfuerzos incalculables que, al menos a mí, me parecen infructuoso, llenos de dudas, miedos, dolor…pero existimos.
Así que dentro de esta existencia creo que es hermosa la sinergia de las letras con la música. Esa parte de existir es noble, sincera, amorosa. Para quienes no tenemos el don de hacer música o arte en general nos queda entregarnos al talento ajeno, lo abrazamos y suplicamos que nos ayuden a entendernos, a entender nuestra existencia y encontrarnos.
Trate de explicar esto, lo que simboliza acostarme, con las luces apagadas, escuchando canciones tristes, mi sentir cuando me esa música me enciende por dentro porque aún me siento apagada desde hace mucho.
La música es magia, es mística y extraordinaria, e increíblemente la hace el ser humano. Quizá sean de los pocos recovecos que nos quedan de humanidad. Ellas y ellos me entienden y suelen ser mi lugar seguro al que caigo cada que salto al precipicio. Te entiendo, te tengo y no eres la única que lo siente ¿ves? lo sientes, eso me dicen cada vez. Me hablan, me sostienen, mi cuerpo reacciona e intenta escalar escuchando atentamente los sonidos, con la esperanza de que, tal vez, ahora sí logre alcanzar la luz o al menos un halo cálido que me alcance para llenar el vacío.

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