Cumplir 30

Mi hermana tuvo pesadillas y lloraba días enteros antes de cumplir 30. En este tiempo esa historia me parecía más un mito que una realidad y me parecía tan lejano cumplir 30 que incluso pensé que era una historia absurda. Mis pesadillas, sueños extraños y el llanto no han parado hasta este momento.

Cómo describir una década que comenzó en mi cumpleaños 20 y donde mi deseo más fuerte era que mi mamá me llamara por teléfono para decirme que me esperaba en su auto. Esa llamada nunca llegó porque mi madre falleció un año antes de verme cumplir 20 y hubo otras tantísimas cosas que no pudo ver.

Quise hacer una numeralia de lo que viví está década. Es esa necedad que tenemos últimamente de querer decir con números emociones, recuerdos, experiencias, sentimientos, y en general, aspectos incuantificables. No logré tener números, pero este es un resumen que pude haber escrito uno por uno detalladamente y que, probablemente, siga escrito en cuadernos que llamé diarios:

Me dio gastritis y colitis

Tuve dos endoscopias

Mi papá se volvió a casar

Salí de la universidad

Estudié inglés

Estudié francés

Me titulé

Empecé a trabajar

Entré como voluntaria a una organización

Me cambié 8 veces de trabajo

Viajé a 2 países

Me enamoré

Me rompieron el corazón

Aprendí a andar en bici

Mi hermana regresó de Cancún

Mis sobrinos cumplieron la mayoría de edad

Mi abuela falleció

Fui desempleada dos veces

Me fui de la casa de mi papá

Me mudé 2 veces

Fui a terapia 2 veces (voy por la tercera)

Dos amigas se casaron

Me hice feminista a consciencia

Marché

Me pinté el cabello (varias veces)

Me pinté el cabello de rojo, café, magenta, fucsia, verde, azul, rosa, morado y azul, de nuevo

Hice yoga, spinning, pilates, cross fit, y krav maga (nada funcionó)

Me compré mi primera computadora (aún la conservo)

Me compré mi cámara réflex (ya murió)

Me fui dos veces de viaje sola

Conocí a Blur

Conocí a Mew

Conocí a Phoenix

Voté 2 veces por presidente (inútilmente)

Pasé la crisis de los 21 y la de los 25

Amistades me dejaron de hablar

Encontré nuevas amistades

Conocí a muchas mujeres

Me tatué 6 veces

Mi papá tuvo cáncer y se recuperó

Discos que marcaron mi vida cumplieron 10 años o más

Me salieron canas

Se me marcan las arrugas de los ojos y la boca

Aún no sé la cantidad de libros que leí, pero tengo 60 en el librero -sin contar los que presté y nunca regresaron- seguramente son pocos para 10 años

Cumplí 30 años y todavía no sé lo que quiero

He visto en vivo en estos 10 años a:

Phoenix – 3 veces

Coldplay – 2 veces

Muse – 2 veces

Blonde Redhead – 2 veces

St. Vincent – 2 veces

Two door cinema club – 2 veces

Interpol – 2 veces

Blur – 2 veces

Björk

The Rapture

Incubus

Franz Ferdinand – 2 veces

Travis – 3 veces

Tame Impala

Bloc Party

Garbage

Mew – 2 veces

Gorillaz

Arctic Monkeys

Kali Uchis

Aurora

Radiohead – 3 veces

Metronomy

Soda Stereo

He ido una vez al festival Ceremonia, 3 veces al Vive Latino y 9 veces al Corona Capital.

En realidad, es lo único que puedo decir sobre cumplir 30, no me siento en la plenitud de mi vida. Siento que me faltaron hacer muchas cosas a esa edad en que la sociedad aún te dice que estás “muuuy” joven. Hace 5 años dije que al cumplir los treinta iba a realizar mi sueño de adolescencia: ir al festival Glastonbury, porque pensaba que era la edad límite en la que mi cuerpo me dejaría acampar en una granja enlodada, pero cayó la pandemia.

Y si no hubiera sido la pandemia hubiera caído la precaridad salarial, mi falta de ahorros, mi situación económica que me imposibilita poder solventar un viaje al extranjero de ese tipo; porque a partir de los 26 años mi capacidad financiera se vio drásticamente alterada. Además de eso, mi cuerpo ya recuerda que no tiene veinti y pocos en los conciertos, donde la espalda y la cadera me empiezan a doler espantosamente.

Luego, lo que nunca preví: el cuerpo. Durante estos diez años experimenté los cambios más inesperados en mi cuerpo. Subí y bajé de peso conforme la gastritis me dejaba comer o dejar de comer ciertos alimentos. La elasticidad perdió su propiedad, me volví adicta a las cremas corporales, la piel se seca más rápido, el cabello dejó de crecer con el mismo brillo y con la misma rapidez y, definitivamente, mi falta de constancia con el tema del ejercicio se ha hecho cada vez más evidente en el cuerpo.

Soy menos mujer ante los ojos de la sociedad porque soy de baja estatura y todo en mi cuerpo es pequeño y soy menos mujer porque los problemas, cuando eres más consciente del envejecimiento, se hacen presentes y eso, irónicamente, es lo que me hace ser más mujer actualmente; las marcas que más adelante se convertirán en visibles arrugas, la piel sin elasticidad, y la grasa acumulada.

Qué fácil es para las personas decir que la edad está en la mente cuando todo el tiempo te condicionan por la edad. Eres muy joven para esto, pero eres muy grande para aquello. Eres muy joven para entender, pero eres muy grande para no entender. A mi edad…

A mi edad mis padres ya eran padres, tenían una casa, un auto, tres hijas, trabajos estables ¿cómo le hacían para ocultar el pavor?, ¿cómo le hicieron quienes nos antecedieron?

Una de mis hermanas dice que en realidad no cumplo 30 años, que ya los cumplí y que el día de tu cumpleaños en realidad estás comenzando a vivir el número de años que vendrá en tu pastel en tu próximo cumpleaños. Puede que tenga razón y si es verdad, no hice nada sorprendente a los 30 más que tratar de mantenerme a salvo de una pandemia.

Tampoco hice nada sorprendente en los últimos 10 años. No hice algún descubrimiento, no inventé nada, no me hice millonaria creando una app, no me hice influencer, no rompí ningún récord, no me titulé con honores, mi tesis no cambió al mundo, no diseñé algo extraordinario, no escribí un libro, no viaje a muchísimos lugares, no tomé fotografías increíbles y dignas de exposición, no cambié mi cuerpo en una rutina de ejercicio, mi único logro estos diez años es que aprendí a cocinar para sobrevivir y, que probablemente, todavía me acuerdo de las letras de las canciones de Parachutes de Coldplay, esas que hacían que me pusiera a llorar desconsoladamente a los 13 años.

Esto es cumplir treinta años para una mujer como yo, de esta increíble presión de ser extraordinaria en un mundo muy hostil y con la única certeza de que no sé qué quiero hacer los siguientes diez años, de no saber si el cuerpo resistirá o, peor, la mente. Al menos, tomo mucha agua y soy una especie de porrista para otras mujeres muy talentosas y para generaciones más jóvenes.

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