Algunas personas han calificado o denostado la última película del director griego Yorgos Lanthimos, Pobre Criaturas, diciendo que es un largometraje que trata de la liberación femenina. Incluso, han habido quienes la han etiquetado de feminista, pero la película no tiene nada de feminista.
A comparación de los trabajos anteriores de Lanthimos este es quizá el que menos interesante me parece y el más pretencioso. Aunque tiene distintos sellos que el director ha plasmado en sus otras películas, no llega a ser tan cínica y satírica como La Langosta, no es tan oscura y simbólica como El Sacrificio del Ciervo Sagrado, ni su personaje principal (mujer) es tan atrevido y cautivador como las protagonistas de La Favorita (donde también actúa Emma Stone).
Esta cinta es un guion adaptado del libro con el mismo nombre del autor escocés Alasdair Gray, que cuenta la historia de Bella Baxter (Emma Stone), un experimento del científico poco ortodoxo Godwin Baxter. Bella es el resultado de poner el cerebro de una bebé neonata en el cuerpo de su madre, quien cometió suicidio.
Bella ha permanecido casi en cautiverio, aprendiendo como una recién nacida a comer, caminar y comportarse en sociedad en el cuerpo de mujer adulta. Poco a poco, Bella siente la necesidad de explorar el mundo y conocerlo. Logra hacerlo cuando un abogado llamado Duncan Wedderburn la convence de escapar con ella.
Es en este viaje donde Bella comienza a ver el mundo que la aguardaba fuera de la casa de su padre. Intenta entender y conducirse con la inocencia y la ignorancia de una niña pequeña que no ha sido educada bajo los preceptos y las convencionales sociales.
La historia, en sí misma, podría ser interesante, pero más allá de que debemos tomar en cuenta que es un personaje femenino escrito y filmado desde male gaze, hay varios caminos en los que se embarca la protagonista que parecen cuestionables y que, en mi opinión, distan de tener una perspectiva feminista.
Me parece problemática que la relación que Bella construye con el mundo sea a través del sexo. Aquí es donde algunas personas podrían verla como “feminista”, pero Bella no habla abiertamente de su sexualidad porque la entienda, es justo por lo contrario, porque se conduce por el deseo o la satisfacción que le causa masturbarse o tener relaciones sexuales con Duncan (un deseo primitivo), que parece entender el mundo y “liberarse”.
Como mujer, quisiera que hubiera historias donde se ponga en el centro el placer femenino, ya sea sexual o no. Pero también, como mujer, sé que mi interacción con el mundo, puede que se base en mi sexualidad, en toda la extensión de la palabra, pero definitivamente no se basa en el acto sexual. Hay otras experiencias en la condición humana que al crecer y desarrollarnos nos retan y nos fascinan, que nos hacen sentir curiosidad y que no tienen sólo que ver con el sexo. Por lo tanto, ver varias escenas de Emma Stone teniendo sexo con hombres, no sólo era innecesario, sino que reduce la propia existencia de la protagonista.
Lo anterior, dejando a un lado lo evidente, y es el hecho de que es bastante conflictivo pensar que, aunque la protagonista luce como una mujer adulta, en la historia es una niña u adolescente manteniendo relaciones sexuales con hombres que le triplicarían la edad. Me pregunto, si estos hombres no lo ignoraran, ¿les habría importado? La vida real apunta a que no.
Bella va madurando conforme a sus experiencias en esta travesía. Descubre el dolor y sufrimiento humano, peca de ingenua y confía en personas desconocidas y, entonces, decide (o eso nos hacen creer) prostituirse en un burdel en París. Y esto es lo que más me pareció chocante de la historia porque tengo una fuerte postura sobre el supuesto libre albedrío de las mujeres en situación de prostitución.
Primero, Bella “decide” prostituirse tras el reclamo de Duncan de haber perdido todo su dinero. Su decisión parece ser motivada por la urgencia de salir de la situación precaria en la que ambos se veían y querer deshacerse de Duncan. En el burdel, eventualmente, no se ve que ella disfrute el sexo con los hombres, más bien es algo que no le es indiferente y, pronto, empieza a clasificar a los hombres con los que se acuesta con base en sus fetiches y comportamientos. Claro, ella no los identifica como tal, pues al no ser socializada como otras personas lo hace desde el entendimiento que su recorrido en el mundo le proporcionó.
Una brevísima interacción con otra mujer y su encuentro sexual con ella aparecen en pantalla, casi para decirnos “oye, ella disfrutaba del sexo con quien fuera”, pero no se ahonda mucho en esa relación, ni siquiera se explora ese placer. La amiga o amante termina siendo compañera de Bella en reuniones comunistas.
En una parte del relato, cuando Duncan asqueado en lo que se ha convertido Bella, pero más bien impotente de no poder controlarla más, la confronta en las calles de París cuando Bella iba a un mitin comunista. Duncan le reclama sobre su vida de libertinaje y Bella le responde que ella y sus compañeras sólo están usando su cuerpo como medio de producción. No soy la más experta en marxismo, pero desde el feminismo, me parece conflictivo que las mujeres veamos a nuestro cuerpo como un medio de producción, ya que es precisamente lo que hace el capitalismo con las mujeres.
Hacia el final, la evolución de Bella toma más fuerza, su mente ya no es la de una niña, quizá, tampoco la de una adolescente. Regresa a la casa de su padre-creador que está al borde de la muerte y es cuando ella decide ser médica.
Muchas mujeres feministas odiaron la película, a mí no me pareció tan terrible. Le concedo que cinematográficamente es muy bella. La fotografía y las puestas en escena son impecables, la escena del suicidio es una de las más bonitas (irónicamente) que se hayan filmado, pero estos artificios no son suficientes para que convencerme de que tiene un trasfondo o significado profundo que tiene como objetivo final la liberación femenina.
Me sorprende porque Lanthimos no había usado el recurso de las escenas sexuales tan explícitas en sus películas anteriores. La premisa: una mujer desea explorar el mundo, coleccionar placeres y que no le importe lo que otros piensen como, de hecho, Emma Stone dijo en una de las premiaciones que ganó, me interesaría muchísimo ver, pero no sentí que esta cinta logre capturar esto del todo.
La actuación de Emma Stone es genuinamente brillante y no por sus desnudos, porque me parece terrible que Hollywood y sus premiaciones casi siempre reconozcan a las actrices por los desnudos que se “atrevieron” a hacer, más allá de sus capacidades histriónicas. Emma Stone logra condensar eso que intentaba hacer el argumento, darnos inocencia, expresar con sus movimientos y gestos la curiosidad, el aprendizaje, la incomprensión de estar en este mundo con sus reglas y prejuicios; es lo que más rescato de la película.
Ojalá hubiera historias sobre el placer y el deseo de las mujeres, desde mi perspectiva, Pobres Criaturas no lo logra.

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